Oye la Galleta es un emprendimiento cordobés creado por Griselda. Nació hace dos años y no para de crecer extendiéndose por varias provincias del país.

Griselda siempre dictó cursos de marketing, “pero es muy fácil decir como hacer las cosas, el verdadero desafío es crear una marca con poco presupuesto y recursos”, cuenta la emprendedora. 

Una tarde de otoño se le ocurrió que debía demostrarse que podía crear la marca de sus sueños. Ella quería que sea coleccionable, emocionante, divertida, llena de vida, enfocada a mujeres de todo tipo, y que sea la primera opción en regalar, que se vuelva viral y que se lleve a cabo a la brevedad. Y sobre todo que le permitiera estar en su casa, así pasaba más tiempo con su abuelita. “Dios puso en mi corazón tazas y galletas, para mi era la combinación perfecta, pero no sabía si era posible”. Esa misma tarde busco competencias o ideas similares y no encontró, lo cual hizo atrapante su idea. “Me llevó un mes de pruebas de recetas, porque como no soy repostera y nada me salía. Me quedaba hasta la madrugada intentando que algo funcione y no tenía éxito. Fue fantástico descubrir los errores porque me motivaba más”.

Un taller le hizo seis tazas y así comenzó todo. Invirtió $100 en instagram y el resto fue pura diversión, caos “y un enclenque de situaciones en la que Dios siempre nos sostuvo”. A las semanas se sumaron sus hermanas a administrar “el caos”, como ella lo llama. Ahora son 24 personas.

“Todo el mundo emprende. No es difícil, lo complicado es tener éxito. No hace falta crear ideas o propuestas extraordinarias, pero sí deben ser alucinantes, donde difícilmente la competencia alcance. Ser inteligente a la hora de desarrollar un emprendimiento es el reto. Me decidí a emprender porque a lo sumo fracasaba, no pasaba más que eso”.

Lo que diferencia a Oye la Galleta por sobre otras marcas para Griselda, es que es pura emoción. “El instagram es único a nivel mundial. No copiamos a nadie. Invertimos cientos de miles en packaging, aún cuando resignamos nuestro sueldo Buscamos, gustos, etc. Buscamos que cada detalle esté lleno de emoción. Cada texto de postales, colecciones etc es fascinante. Hacemos desayunos, uno de los rubros con más competencia, por eso buscamos hacer el mejor del planeta y cosmos. Que al abrir la caja, leer las galletas sientas una felicidad y una calma inexplicable. Eso sí, todas las marcas son hermosas, y las analizamos, las buscamos. Pueden hacernos sombras, tener mejores ideas y propuestas, por lo que jamás de los jamases subestimamos a un emprendimiento, así tengan 100 seguidores como 100mil”.

En Oye la Galleta son un equipo de 24 personas, y Griselda lo define como una bendición y una dificultad. Su producto es frágil y muy personalizado, el reto más grande es la logística. “En Argentina las imprentas y casas de cerámicas no traen  los insumos que necesitamos para hacer explosivas ideas. Exportar o abrir Oye en otros países con los costos de envíos y aduanas se hace difícil. Pero paso a paso vamos lográndolo. Avalanchas de ventas que dan ganas de buscar contrar a todos y semanas de pocas ventas que no podes pensar en ampliar el equipo. Nada de otro mundo, no es tan dramático, así son los negocios”.

Griselda cuenta que su mayor logro hasta hoy fue mantener la fe, crear la nueva colección y manejar el equipo después de dos años difíciles a nivel emocional. “Nuestra abu de 100 murió el año pasado y era nuestra bebe, Oye nació en casa para estar a su lado, fue lo mejor de nuestras vidas, y vivimos para cuidarla. Las tres destinamos cada día de nuestra vida para hacer feliz a nuestros abuelos. Hospitales, pasar semanas enteras sin dormir, llorar al verla apagándose y aún así crear y motivar fue un reto. Este año en julio mamá se enferma de leucemia, cuando pensabas que no podías estar peor, siempre se puede. Hospitales, diagnósticos, quimios, infecciones, bacterias, llanto, insomnio, guardias, es más estoy escribiendo en el hospital. Mantener la fe, crear la nueva colección, historias, manejar al equipo… no se como lo estamos logrando. Pero las tres sabemos que es Dios, no hay otra explicación”.

Griselda esperaba que su emprendimiento guste, pero no tanto. Tampoco se esperaba un crecimiento económico a nivel familiar y menos en la pandemia. “De empezar yo sola a ser 24 personas en dos años. Que muchos famosos pidan su Oye. Pero sobre todo no imagine, que una simple idea, sea una bendición para muchos que ya no tienen esperanza Detrás de cada regalo hay cientos de historias. De amor, desamor, de diagnósticos terminales, de milagros sin explicación, de tesis aprobadas de exámenes bochados. La nueva colección es un regalo para mi mamá y quizás es una de las cosas más bonitas que hicimos. Las teteras tienen una postal dedicada a mis abus”. 

Una de sus metas como emprendedora es armar campañas creativas en la vía pública. “Estamos planeando algo muy bonito, para todos los que están pasando una tormenta como nosotras tengan una señal que todo pasará y estarán bien. Abrir en Uruguay; todo esto para este año. Ni nos vamos a demorar, ni tampoco apresurar, los tiempos son perfectos. Tenemos muchas ideas, pero hace dos meses atrás no pensábamos que la vida cambiaría tanto, así que de acá a dos meses todo estará mejor, pero no hay apuro, la única urgencia es disfrutar a mamá. De igual modo, mi personalidad es tan activa, que es imposible que las cosas no sucedan. Habrá errores y aciertos, pero la aventura estará buena, muy buena”

Un consejo para alguien que quiera arrancar a emprender

Invertir en packaging, hacerlo alucinante. No pretender ingresos los primeros años, todo invertir en publicidad y diseño de producto. En Oye nos stockeamos una vez que el producto pego, pero no creamos propuestas ilimitadas, tanteamos el terreno, así generamos el deseo de tener el producto. Producir en cantidad y no separar presupuesto para difusión es un error y es el más común.  Jamás creer que tu producto es el mejor.

No pretender que te paguen por las horas que le dedicas, o esfuerzo que le pones; la gente te elige por los que le das, producto, calidad, precio, emociones. No vendas caro, solo para demostrar el valor del producto o para alcanzar una tarjeta. Necesitas al principio que se mueva, que todos puedan amarlo, descubrirlo. El precio es fundamental para generar esa rotación que te permita reinvertir.  

No tomar personal de más cuando estás creciendo, al menos que lleves varios meses de altas ventas sin bajas. Importante, cuando sumes gente a tu equipo fíjate en la capacidad y entusiasmo de esa persona y no en la afinidad. Sin desatender la atención al público, sin rescindir la calidad del producto, sin demoras en la entrega. Creer y abrir locales, cuando a veces se trata de pausar y pensar si es sostenible. Nosotros no abrimos local, pero buscamos ampliarnos en el país para captar un 80% más de mercado. Cuando poner un local crecer un 30% más. Invertir en redes no es lo único que podes hacer, pero vale la pena hacerlo, de forma estratégica. 

No todos los productos se deben lanzar para vender, algunos son necesarios tenerlos de por tiempo limitado pero que sus lanzamientos refresque la marca. Objetos, productos  o servicios, distintos que quizás no vendas mucho pero le da presencia a la marca. Nunca copiar, mejorar propuestas. Pero si es muy similar a otra, alejarse.

Si tenes un proyecto a lo sumo tomate un mes en desarrollarlo, después con lo que puedas y tengas en alcance lanzalo. No esperes que todo se de para empezar. Mejor ser imperfecto intentando, que encontrar la perfección sentados en el sillón. No necesitas a nadie, literalmente a nadie para motivarte.

Lo que uno siembra eso cosecha. Si sembras bien, con tu personal, clientes, proveedores, si le pones ganas, en algún momento la cosecha será grande. No dramatizar nada. La vida tiene sus rollos, fracasar no es terrible ni avergüenza.

Si ves que el proyecto o ese producto no va; volve a intentar y sino cerrá o dale salida. No siempre empecinarse es muestra de esfuerzo, a veces es testarudo disfrazada de persistencia. Lo poco que saques del negocio los primeros meses o años, en cuanto puedas destinalo en aventuras, experiencias y momentos.

En Oye, Dios es el capitán de este sueño, así que no importa que traerá la marea, con él hay puerto seguro.  Nada es más divertido que ser una chica Oye.