Martina tiene 30 años y es la creadora de Bakisa, el emprendimiento que le dio vida a las tortas piñatas o smash cakes.

Martu pertenece a una familia con más de 100 años en la industria del chocolate. “Este alimento tuvo protagonismo en nuestros festejos y, el día de nuestro casamiento no sería la excepción”, cuenta la emprendedora.“Así fue como un domingo del año 2017, nos encontrábamos con mis papas y mi futuro marido conversando sobre los diferentes momentos del casamiento y llegó el momento de hablar sobre la mesa dulce… El diálogo iba algo así:

Mamá: ¿Por qué ya no se usa más lo del corte de torta?
Nico [Futuro marido]: Porque hace que el momento “de baile” se corte, al cambiar de música… se apaga la fiesta y la gente se va… y nadie quiere que se termine tan rápido!
Martu: Si, y ya no se anuncia tampoco la mesa dulce, el que quiere ir, va… Siempre me gustó las tradiciones en los casamientos y me encanta el “momento de la torta…” pero la haría diferente, porque es un tanto melosa para mi gusto… Y, ¿qué podemos hacer con el chocolate? Algo original, que sea divertido…
Mamá: Y si hacemos una figura de novios en chocolate en ese momento?
Nico y Martu: Y si en vez de una figura la hacemos que parezca una torta real y la rompemos como un huevo de pascua?
Papá: ¡La pueden romper con palos de amasar!”

 

Así nació la primera torta piñata, que después llamaron “Bakisa”. 32 kilos de puro chocolate repleta de golosinas y botellas de alcohol que explotó frente a sus amigos y familiares.

No habían hecho pruebas y no sabían cómo iba a ser el momento. “Nuestros invitados quedaron tan fascinados que nos la empezaron a pedir para sus festejos”.
La voz se corrió y se hizo conocida la torta que “se rompe”. Así fue como decidió emprender y dar a conocer las Bakisas.

Martu nunca se imaginó ni tuvo la intención de montar un negocio y vivir de él, pero ante los pedidos de amigos se animó a hacer pública la idea abriendo una cuenta de instagram.
“Me dejaba llevar por cada pedido, me divertía mirando modelos, aprendiendo sobre técnicas de decoración, queriendo hacer arte con chocolate. Fue reconocerme creativa, una cualidad que jamás hubiese usado para definirme. Al ser Psicóloga, lejos estaba de entender sobre estratégas de marketing, números y el famoso FODA. Pero escuchaba cada consejo que mi familia me daba. No usé sus contactos y pagué cada gramo de chocolate. Quise desde el principio valerme por mi misma. Pero ellos me dieron el mejor regalo: el conocimiento”.

Bakisa se destaca por crear ideas únicas, creativas y originales con diferentes alimentos, aunque hoy es exclusivamente chocolate. “Somos chocolateros, no pasteleros. El chocolate es nuestra herramienta para lograr lo que realmente nos importa, crear recuerdos y experiencias en cada una de las personas que nos elige”.

Martu destaca dos frases que le dijeron unas clientas después de haber vivido la experiencia. “Es esa sensación que tenías cuando eras chico y esperabas que llegue Papá Noel”, “Ustedes son el Disney de chocolate”.
Su mayor logro hasta hoy fue la capacidad de poder adaptarse a cambios inesperados e incontrolables. “Por ejemplo, el famoso año de la pandemia. Teníamos todos los eventos cancelados y nuestro modelo de Bakisa más chico rendía 20 personas. Doy gracias a nuestros clientes que seguían interesados y, creando un tamaño más chico, pudimos sobrellevar el año”.

Algo que no se esperaba cuando arrancó con este proyecto era que lo elegiría como su futuro. Como meta, Martu quiere formar colaboraciones con emprendedores, empresas, diseñadores que tengan por objetivo querer innovar.

-Un consejo para alguien que quiera arrancar a emprender

“Si sentís esa chispa, escuchala…. No hay peor cosa que arrepentirse de algo que podrías haber hecho”.