Mozilla realizó un amplio estudio con la ayuda de más de 22,000 voluntarios para determinar que el “dislike” no tiene un impacto en las recomendaciones hechas por el algoritmo de YouTube.

En este mundo digital todos vivimos buscando cultivar “likes”. Además de inflamarnos el ego, son indicación de que el contenido que estamos creando es del agrado de nuestra audiencia.

Y así como adoramos al “like”, le rehuimos al “dislike”, esa funcionalidad retratada con un pulgar hacia abajo —sí, como en la época de los gladiadores y los emperadores romanos— que registra a cuántos de nuestros seguidores no les gustó nuestro contenido.

Pese a que el botón de “dislike (No me gusta en español)” ya no está presente ya en la mayoría de las redes sociales por ser considerado demasiado negativo, su presencia en YouTube es icónica.

Como usuarios podríamos creer que el darle “No me gusta” a un video podría incidir en qué tan seguido veremos contenido similar en las recomendaciones de la plataforma, pero un estudio realizado por Mozilla ha demostrado que la ecuación no es tan sencilla.

Mozilla analizó el historial de navegación en YouTube de 22,722 voluntarios en cuyo navegador se instaló una extensión llamada RegretsReport para registrar su actividad entre diciembre de 2021 y junio de 2022. La data permitió a los analistas estudiar más de 500 millones de recomendaciones hechas por YouTube luego de que los usuarios le dieron clic alguna de las herramientas para otorgar retroalimentación negativa (como el botón de “dislike” o el de “no recomendar este canal”).

Lo que el estudió arrojó es que el botón de “dislike” solo disminuyó en un 12% la recomendación de videos similares a los que no les habían gustado a los usuarios, mientras que el botón de “no recomendar este canal” detuvo el 43% de las recomendaciones similares.

Según indica el estudio: “La gente siente que usar los controles de usuario de YouTube no cambia sus recomendaciones en absoluto”.

Tras haber analizado los datos Mozilla propone a YouTube crear controles de usuario más simples que permitan al usuario entender de qué modo su uso influirá en los resultados que la plataforma le arrojará: “YouTube debe diseñar sus herramientas de retroalimentación de una manera que ponga a las personas en el asiento del conductor. Las herramientas de retroalimentación deben permitir a las personas dar forma proactiva a su experiencia, y los comentarios de los usuarios deben tener más peso para determinar qué videos se recomiendan”.

En un mundo dominado por los algoritmos es importante que los usuarios sepan y entiendan cómo funcionan las plataformas digitales y sus recomendaciones. Estudios como el de Mozilla visibilizan lo lejos que estamos en verdad de tener un control en torno a aquello que aparece en nuestras pantallas, aunque pidamos que no lo haga.

Además de hacer navegadores y herramientas digitales Mozilla (por medio de la Mozilla Foundation) “trabaja para garantizar que Internet siga siendo un recurso público abierto y accesible para todos nosotros”.